Friday, July 28, 2006 




Amor es...


Un esposo fue a visitar a un Sabio consejero y le dijo que ya no quería a su esposa y que pensaba separarse.

El Sabio lo escuchó, lo miró a los ojos y solamente le dijo una palabra: Ámela.
Luego se calló.

-Pero es que ya no siento nada por ella.

-Ámela, repuso el Sabio.

Y ante el desconcierto del señor, después de un oportuno silencio,

-Agregó lo siguiente:

"Amar es una decisión, no un sentimiento; amar es dedicación y entrega. Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor. El amor es un ejercicio de jardinería: arranque lo que hace daño, prepare el terreno, siembre, sea paciente, riegue y cuide. Esté preparado porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvia, mas no por eso abandone su jardín."

Ame a su pareja, es decir, acéptela, valórela, respétela, darle afecto y ternura, admírela y compréndala.

Eso es todo "ámela".

Thursday, July 20, 2006 


Arturo Toscanini y la E Plana



Si llevásemos un registro de todas las cosas por las que nos hemos preocupado durante un período, descubriríamos, al revisarlas, que la mayoría de nuestros problemas o dificultades anticipados nunca se materializaron. Esto significa que la mayoría del tiempo que dedicamos a preocuparnos, aun el tipo constructivo que nos empuja a generar soluciones a lo que nos preocupa, se desperdicia. Por lo tanto, no solo nos hemos infligido una innecesaria angustia mental, sino que hemos tomado valiosos minutos y horas que pudieron haber sido invertidos de otra manera.Para evitarlo, frecuentemente es necesario someter las Fuentes potenciales de preocupación a la fría y objetiva luz analítica de la razón.
Una vez, justo antes de un concierto importante ante un lleno total, un miembro de la orquesta de Arturo Toscanini se acercó al gran director italiano con una expresión de puro terror en su rostro. "Maestro", se preocupó el músico, "mi instrumento no funciona bien. No puedo alcanzar la nota E-plana. ¿Qué puedo hacer? Comenzamos en breves instantes".Toscanini miró al hombre con completo asombro. Entonces sonrió bondadosamente y colocó un brazo alrededor de sus hombros. "Amigo mío", contestó el maestro, "No se preocupe. La nota E-plana no aparece en ningún lugar en la música que estará tocando esta noche".
La próxima vez que nos hallemos en medio de la preocupación sobre algún asunto, sería sabio detenernos y preguntarnos a nosotros mismos sobre la probabilidad de que el problema llegue a materializarse. Bien pudiésemos dirigirnos a hacer algo más constructivo.
Brad Stevens
La preocupación solo nos desgasta.

Thursday, July 13, 2006 

Buscando en las Gavetas


Dos abuelos. Cuarenta años de convivencia fecunda y fiel. Se conocían lo suficiente, como para darse todavía la sorpresa de un malentendido. Era justo lo que había sucedido esa mañana.El abuelo era un hombre jovial y bastante espontáneo. Impetuoso en sus reacciones, solía irse de boca cuando decía sus verdades. La abuela, en cambio, era más paciente, pero también de reacciones más lentas. Por eso, aquel cruce de palabras que la habían ofendido, la llevó a su respuesta habitual: el mutismo. El recurso del silencio suele ser frecuente en personas que están obligadas a una convivencia muy cercana. Sobre todo cuando no existe la posibilidad de escapar a través del grupo. Y estos dos abuelos, pasaban gran parte de la semana solos, porque sus tres hijos casados no vivían en el mismo pueblo, y los encuentros solían darse sólo los fines de semana. Y esto sucedía un día miércoles.La discusión se había dado en horas de la mañana. Para la hora del almuerzo, se comió en silencio.El televisor llenó un poco el vacío, sin solucionar el problema. El mate de la tarde los vio reunirse dentro del mismo clima. Y llegada la cena, continuaba aún el mutismo por parte de la abuela. Al abuelo ya se le había pasado totalmente el mal rato, y quería que le sucediera lo mismo a su compañera. Pero, evidentemente, ésta era de reacciones más lentas. Por tanto había que encontrar una manera de hacerla hablar, sin que ello significara capitulación por ninguna de las dos partes. Porque el asunto que los había distanciado era una intrascendencia, y no valía la pena volver sobre ello.Cuando ya se iban a acostar, al abuelo se le ocurrió una idea. Se levantó con cara de preocupado, y abriendo uno de los cajones de la cómoda, se puso a buscar afanosamente en él. Sacaba la ropa y la tiraba sobre la cama. Luego de haber vaciado ese cajón, lo cerró con fuerza y se puso a hacer lo mismo con el siguiente. Cuando ya se decidía a hacer lo mismo con el tercero, la abuela rompió el silencio y preguntó entre enojada y preocupada:"¿Se puede saber qué diablos estás buscando?"A lo que contestó su marido con una sonrisa: "¡Si! Y ya lo encontré: ¡Tu voz, querida!"
Autor Desconocido
La voz es un regalo de Dios. No permitamos que los problemas nos roben la hermosa oportunidad de comunicarnos.
El silencio es como frío penetrante en el alma.
Devolvàmonos el corazón.