Wednesday, June 21, 2006 

Solo sacos de tierra

El niño vivía con su padre en un valle en la base de un gran dique. Todos los días el padre iba a trabajar a la montaña detrás de su casa y retornaba a casa con una carretilla llena de tierra.
«Pon la tierra en los sacos, hijo», decía el padre. «Y amontónalos frente a la casa».Si bien el niño obedecía, también se quejaba. Estaba cansado de la tierra. Estaba cansado de las bolsas. ¿Por qué su padre no le daba lo que otros padres dan a sus hijos? Ellos tenían juguetes y juegos; él tenía tierra. Cuando veía lo que los otros tenían, enloquecía.
«Esto no es justo», se decía. Y cuando veía a su padre, le reclamaba: «Ellos tienen diversión. Yo tengo tierra».El padre sonreía y con sus brazos sobre los hombros del niño le decía: «Confía en mí, hijo. Estoy haciendo lo que más conviene».Pero para el niño era duro confiar. Cada día el padre traía la carga. Cada día el niño llenaba las bolsas.
«Amontónalas lo más alto que puedas», le decía el padre mientras iba por más. Y luego el niño llenaba las bolsas y las apilaba. Tan alto que no ya no podía mirar por encima de ellas.
«Trabaja duro, hijo», le dijo el padre un día, «el tiempo se nos acaba». Mientras hablaba, el padre miró al cielo oscurecido. El niño comenzó a mirar fijamente las nubes y se volvió para preguntarle al padre lo que significaban, pero al hacerlo sonó un trueno y el cielo se abrió. La lluvia cayó tan fuerte que escasamente podía ver a su padre a través del agua.
«¡Sigue amontonando, hijo!» Y mientras lo hacía, el niño escuchó un fuerte estruendo.El agua del río irrumpió a través del dique hacia la pequeña villa. En un momento la corriente barrió con todo en su camino, pero el dique de tierra dio al niño y al padre el tiempo que necesitaban.
«Apúrate, hijo. Sígueme».Corrieron hacia la montaña detrás de su casa y entraron a un túnel. En cuestión de momentos salieron al otro lado, huyeron a lo alto de la colina y llegaron a una nueva casita.
«Aquí estaremos a salvo», dijo el padre al niño.Sólo entonces el hijo comprendió lo que el padre había hecho. Había provisto una salida. Antes que darle lo que deseaba, le dio lo que necesitaba. Le dio un pasaje seguro y un lugar seguro.A veces no entendemos a los Padres. Pero ellos saben lo que hacen.
No te quejes de los sacos de tierra que has tenido que cargar. Un día sabras que estabas trabajando para tu futuro.

 


Obediencia por Amor.


Gracia llegó por primera vez a un internado para señoritas, donde iba a permanecer para poder estudiar en un colegio. Cuando se matriculó le dieron un reglamento por el cual las internas debían regir su conducta.
A Gracia le pareció que el reglamento era irrazonable e inadmisible; y, delante de unas compañeras internas, con enojo y en alta voz se dijo: “¿Obedecerlo? ¡Como yo quiera¡” En seguida se fue a su cuarto resuelta a no obedecer algunas de las partes de ese reglamento que a ella le parecía absurdo.
A la hora de la cena, cuando Gracia entró en el comedor, una amiga de ella la presentó con la directora del internado. Cuando se separaron de ésta, Gracia exclamó dirigiéndose a su amiga: “¡Qué mujer tan simpática! ¡Qué sonrisa tan agradable! ¡Sentía yo como que la directora me atraía hacia ella!” Pasaba el tiempo, y la admiración y el cariño de Gracia para la directora iba aumentando, y sentía y pensaba que debía agradarla. Entonces, con sumisión, y casi sin esforzarse cumplía el reglamento; después, ya sin darse cuenta, con gusto lo cumplía por completo.
Había triunfado el amor a la directora y al internado.

A veces creemos que las exigencias son muy duras. Creemos que no tenemos porque obedecerlas. Sin embargo, una vez que probamos su amor, la obediencia fluye sola.

Monday, June 12, 2006 



Abrazando las Dificultades


En la vida podemos ser golpeados con piedras tan grandes que nos dejen magulladuras y cicatrices tan grandes que con dificultad nos podremos levantar. Con cada golpe uno se cae, pero Dios siempre nos recoge.
Él nos quita esas piedras de encima y nos ayuda caminando junto a nosotros tomándonos de la mano.La vida estará llena de pruebas y dificultades. Las llamo tormentas!....tormentas que pueden consumir tanto de nuestra vida, tormentas que nos dejan aferrándonos con toda nuestra fuerza, esforzándonos por no soltar, luchando por sobrevivir.
Algunos de nosotros somos probados más duramente que los demás pero los fuertes que sobreviven estas tormentas son los que resultan victoriosos. Hay un sentimiento maravilloso que viene con la victoria de la fortaleza, perseverancia, determinación y en especial de toda fidelidad a Dios.
Con cada caida… con cada golpe… se aprende una lección. Con cada lección viene el crecimiento. Con el crecimiento viene la madurez. Aprendemos a no lamentar la dificultad, sino a estar agradecido por ella. Debido a ella nos volvemos mejores.
No debemos voltearnos a mirar a nuestros errores pasados. Tenemos que tomar esos errores como parte de nuestra travesía hacia un mejor futuro. Necesitamos abrazar esas experiencias y permitirles moldearnos en lo mejor que podemos ser.
Nadie sabe lo que la vida traerá. Cada día vendrá con sus propios desafíos, pero necesitamos ser fuertes creyendo que Dios nos sacará adelante. Recordando su promesa de nuestra eternal paz y felicidad.
Los deportistas aman las dificultades porque ellas los hacen crecer. Los soldados saben sortear las hondonas. Los creyentes salimos en victoria de cada dificultad poque en él somos más que vencedores.

 

Crecer



En la vida pasamos por momentos alegres y difíciles y en oportunidades tenemos que decidir sobre los nuevos caminos a tomar. Cuando el júbilo nos invade en una ruta ya tomada demuestra el acierto dela decisión hecha, esto se llama crecer. Pero en otras ocasiones nos desanimamos o cansamos antes de reemprender nuestra meta, esto también es crecer.
Crecer, es una palabra muy común pero significativa a la vez. Cuando estabamos pequeños, deseabamos crecer, madurar,sergrandes, parecernos a nuestros padres, hermanos o algun heroe favorito. Es toda ilusión de un niño, crecer, hacer las cosas que hacen los mayores, ir adonde ellos van,comportarse como ellos se comportan e imitarlos. Muchas veces recibimos mensaje erroneos, otras recibimos buenos mensajes.
Crecer es un término al que lleva implicito un valor e importancia,que no hemos observado detenidamente. Cuando caemos en la tristeza, la desilusión, el desgano; sentimos la horrible sensación de no poder hacer nada bien, tomamos caminos de fácil acceso que a ningún lado nos conducen; nos invade la soledad y ocupamos el vacío con gente vacía y el resultado es una lista interminable de momentos más vacíos aún. El dolor se esconde detrás de una imagen impuesta cargada de elementossuperfluos que no hacen mas que alejarnos de nosotros mismos. Los momentos amargos, vienen,los obstaculos aparecen y la solución a veces nos da la sensación de no aparecer. Hacia la felicidad el camino parece estar lleno de pantanos y grietas infinitos, en esos momentos no podemos ver que ser feliz está en nuestro propio ser, por el solo hecho de existir. El tiempo oficial pasa pero nos es indiferente, el tiempo real nos encuentra sumergidos y cansados, pero tarde o temprano, desde lo mas profundo de nuestra existencia surge una luz, que al principio es pequeña, creo yo que es nuestro instinto de supervivencia más el amor por la vida y por nuestra vida que hace que lentamente nos reubiquemos en el camino correcto, el del amor; pasaremos por momentos muy duros, cometeremos errores, evadiremos los problemas y nos disfrazaremos de algo que no somos, pero llegará un momentoen que nos reencontraremos con nuestros valores, muchos encontraran, el valor de las pequeñas cosas, aquellas situaciones y cosas cotidianas y sencillas que son maravillosas. Todos pasaran por momentos duros, pero superarlos es crecer.
La felicidad es un don que poseemos todos, pero cultivarla y compartirla es un hermoso trabajo que implica esfuerzo, dedicación y tiempo, pero por sobre todas las cosas amor, el sentimiento más hermoso.
Y poder amar es crecer.

Friday, June 09, 2006 







Receta de la Felicidad


Ingredientes:
• 1/2 kilo de recuerdos infantiles.
• 2 tazas de Sonrisas.
• 1 kilo de esperanzas.
• 500 gramos de Ternura.
• 5 latas de cariño.
• 40 paquetes de alegría.
• 1 pizca de locura.
• 8 tazas de Amor.
• 2 kilos de Paciencia.

MODO DE PREPARACIÓN:
• Limpia los recuerdos, quitándoles las partes que estén echadas a perder o que no sirvan. Agrégale una a una las sonrisas, hasta formar una pasta suave y dulce.
• Ahora, añade las esperanzas y permite que repose, hasta que doble el tamaño.
• Lava con agua cada uno de los paquetes de Alegría, pártelos en pequeños pedacitos y mèzclalos con todo el cariño que puedas.
• Aparte, incorpora la paciencia, la pizca de locura y la ternura cernida.
• Divide en porciones iguales todo el amor y cúbrelo con la mezcla anterior.
• Hornéalas durante toda tu vida en el horno de tu corazón.
• Disfrútalas siempre con toda tu familia y seres queridos.

CONSEJO FINAL:
Puedes agregar a la mezcla anterior dos cucharadas de comprensión y 1/2 kilo de comunicación para que la receta te dure para siempre.